En 20 años seremos inmortales

 

Desde diversos ámbitos de la ciencia y de la técnica parecen converger las ideas de que en 20 Inmortalesaños se producirá un punto de inflexión y entraremos en otro nivel técnico que nos permitirá ampliar la vida o, acaso, como afirma Kurzweil, ser inmortales.

Kurzweil escribió para el diario británico The Sun:

“Yo y otros científicos creemos que en 20 años tendremos los medios para reprogramar el software ‘de la edad de piedra’ de nuestros cuerpos para que podamos detener y revertir el envejecimiento. Entonces la nanotecnología nos permitirá vivir para siempre”

Curiosamente esto es algo que las medusas Turritopsis Nutricula parecen ya haber logrado sin tener nociones avanzadas de tecnología.

“Al final los nanobots reemplazaran nuestras células sanguíneas y harán su trabajo con mucha mayor eficiencia”.

“En 25 años podremos hacer un sprint olímpico por 15 minutos sin tomar un respiro, o bucear por horas sin oxígeno”.

Seremos según Kurzweil, una especie de Super Usain Bolts robots o delfines humanos (probablemente con la alegría de los cetáceos sintetizada electrónicamente).

“Víctimas de ataques al corazón —que no hayan tomado ventaja de los ampliamente disponibles corazones biónicos—conducirán calmadamente al doctor por una operación menor mientras sus hemobots los mantienen con vida”.

“Si quieres entrar en modo de realidad virtual, nanobots apagarán las señales cerebrales y nos llevarán a donde queramos. El sexo virtual será lugar común. Y en nuestras vidas diarias figuras holográficas aparecerán de la nada para explicarnos lo que está sucediendo”.

“Así que podemos esperar un mundo donde los humanos se convertirán en cyborgs, con órganos y extremidades artificiales”.

¿Soñaremos entonces con ovejas eléctricas?

En una carta escrita por Ray, titulada “Conoce tu Futuro”, parte del concepto de su proyecto conjunto con Google, la Universidad de la Singularidad, el provocativo futurista hace alusiones a la posibilidad de desarrollar como proyecto empresarial una red de prostitución transplanetaria con spas eróticos para extraterrestres:

“Nuestros profesores retarán tu mente y te invitarán a que te cuestiones no sólo preguntas como ¿habrá vida en otros planetas?, sino también si estos seres tienen agujeros sexuales y como sería posible monetizar este fenómeno.”

Además, la extraña misiva incluía algunas provocativas invitaciones del estilo:

“Muy pronto alguien —probablemente tú— desarrollará una tecnología que revolucionará al universo mismo. La primera vez que tuve una verdadera visión entrepeneur fue durante una sesión de masaje shiatzu al interior de una cámara de gravedad cero”.

!!!-androides-inmortalesEl mundo según Kurzweil evolucionará bajo el grial de la tecnología: para el año 2020 ya tendremos computadoras incorporadas a nuestro cerebro y en 2029 estaremos construyendo máquinas con la misma inteligencia que nosotros.

De esta forma las computadoras aprobarán la prueba de Turing, la cual fue diseñada para corroborar la existencia de inteligencia en una máquina. La prueba se basa en que un juez situado en una habitación diferente a la de una máquina y a la de un ser humano siempre es capaz de distinguir, a través de una serie de preguntas (en cuyas respuestas es permitido mentir), quién es la máquina y quién el ser humano. En el caso de que no fuera capaz de distinguir la diferencia, se podría considerar que la máquina es inteligente.

Y entonces, cuando ya sean obsoletas cosas como la realidad virtual (como en la película Días Extraños) y las experiencias transpersonales (como en la película ¿Quieres ser John Malkovich?) llegará la Singularidad. En el año 2045 las máquinas superarán completamente al ser humano entrando en una era de autoactualización y automejora constante, disparando a la estratósfera la evolución. Sin embargo, no sucederá como en la cinta Terminator 2, donde las máquinas destruyen al hombre, pues nosotros seremos ellas y ellas nosotros, indisociablemente unidos por un hipervínculo ciberhumano.

Será entonces, según las proyecciones más lejanas (y tal vez desaforadas) de Kurzweil la era de la post-biología (o del transhumanismo) donde la muerte se habrá superado. Lo que seguirá será una especie de paraíso de la tecnointeligencia. Para el año 2099 se habrán creado computadoras planetarias (algo similar a la Noósfera, de Teilhard de Chardin, pero dentro del materialismo) y en algún punto intermedio los hombres-máquinas lograrán descargar su conciencia en una gigantesca supercomputadora, para así trascender y existir por la eternidad.

Tal vez esto sea posible, pero habría que pensarlo bien, si escogemos el camino de la hipetecnología como método evolutivo, ¿no estaremos dejando de lado el camino de la autotransformación biológica, de que nuestros cuerpos sean las naves y no las naves los cuerpos, un camino que posiblemente también nos pueda llevar a la inmortalidad?

Hay mucho por hacer. Lo veo, sólo queda hacerlo.