120 años de los Juegos Olímpicos

Los primeros juegos olímpicos míticos fueron los de Hércules y sus doce trabajos, que inspiraron la práctica secuencial de eventos de esfuerzo físico como el Pentatlón. En la Grecia antigua se iniciaron competencias entre ciudades y regiones hermanas, conocidas como Olimpiakoi Agones, esto es, Luchas o Contiendas Olímpicas, en honor a los dioses del Olimpo. Durante el tiempo de la Olimpiada se promulgaba la “paz olímpica” entre las ciudades para permitir el desarrollo de las competencias. Cuando se hacía referencia a un evento era común señalar la Olimpiada o período de cuatro años en el que había ocurrido. Estos juegos se llevaron a cabo entre el 776a.C. y el 393d.C., así que, durante cerca de 1200 años la llama de la lucha deportiva estuvo encendida.

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El Edicto de Tesalónica en el 380 prohibió toda celebración pagana, entre ellas los Juegos Olímpicos. Su espíritu revivió en época moderna, particularmente impulsados por uno de los tantos neoclasicismos del siglo XIX, al que se sumó el pensamiento del pedagogo francés Coubertin en la forma de un perfeccionamiento espiritual a través del deporte y la higiene, cuyos métodos fueron incluidos en la Exposición Universal de 1889. Estas exposiciones mostraban los avances de la invención tecnológica en el mundo entero y las recientes expresiones del arte. Tiempo después en 1894, Coubertin, junto a miembros de 11 países, funda el Comité Olímpico Internacional y el 6 de abril de 1896 se celebran los primeros juegos olímpicos modernos en Atenas, Grecia. La lucha olímpica se ha extendido a la economía, la política y la sociedad, ha generado cuantiosos ingresos a partir de las empresas deportivas, una guerra cultural y política en la superioridad de las naciones, y la generalización en la cotidianidad del mejoramiento espiritual en el esfuerzo físico y la salud.

Tecnología y Vida artificial en la Literatura (1ra parte)

PigmalionLos mitos y narraciones literarias muestran un hecho: la estructura psicológica de una época, de una sociedad, de un escritor. El mito de Pigmalión cuenta que hubo un rey ofendido por las historias que en su vida conoció sobre la infidelidad del amor de las mujeres y se dedicó a un arte que había aprendido, la escultura, talló la escultura de una mujer tan bella, como había deseado, le besaba y hablaba, esperando que el cuerpo de marfil fuese piel, que ella a diferencia de las mujeres reales le expresara un amor puro; regalos, adornos y atenciones tenía con esta imagen y le llamaba esposa. En la versión del poeta Ovidio en las Metamorfosis continúa mencionando que un día, en la fiesta de Chipre de donde era rey, se celebraba a Afrodita, en aquella celebración pidió a la deidad el milagro de que aquella estatua cobrara vida, como Gepetto deseaba un hijo, así el rey deseaba una esposa, y la diosa atendió el ruego. Soñó que esto se daba, abrazaba y mantenía en sus brazos a Galatea, la estatua-mujer, y su sueño fue realidad… La universalidad de los mitos nos permite indicar una actitud propia de nuestro tiempo, y de todo tiempo, caracterizada por la relación entre Pigmalión y Galatea, el Deseo y el Objeto del deseo. En filosofía de la psicología se designa como agalmatofilia, amor, apego exagerado a los objetos pero, también, búsqueda de los objetos en forma semejante a como la filosofía es al tiempo amor a la sabiduría y búsqueda de la verdad, el efecto Pigmalión es amor a los objetos y búsqueda de la artificialidad: el amor infiel o el desagrado frente a la actitud humana se supera en la seguridad y comodidad que los objetos brindan.

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